Madrid cuenta solo con un punto de recarga público por cada 1.000 habitantes, frente a 5.3 de París o 3.2 de Londres, según un nuevo estudio de la campaña Clean Cities. El informe compara la infraestructura de recarga pública de vehículos eléctricos en Londres, Madrid, París y Varsovia, y concluye que Madrid deberá ampliar de forma considerable su red de recarga de aquí a 2030. Dónde se instalen los nuevos puntos de recarga y el tipo de cargadores será tan importante como el número de cargadores, advierten desde Clean Cities, campaña impulsada por T&E y ECODES en España.
Los puntos públicos de recarga de vehículos eléctricos pueden contribuir a la transición hacia ciudades más limpias y habitables o, si se desarrollan de forma mal planificada, afianzar las desigualdades, saturar las calles y perpetuar la dependencia del coche.La diferencia radica no tanto en el número de puntos de recarga que una ciudad instale, sino en lo bien que se planifique su implantación.
Las cuatro ciudades que analiza el informe se encuentran en fases muy diferentes y han seguido caminos muy distintos: desde las densas redes de recarga lenta en la vía pública de París y Londres hasta los centros de recarga más escasos y rápidos de Varsovia y Madrid. Los puntos de partida tan dispares de estas ciudades ofrecen una serie de lecciones comunes y aplicables a otras ciudades de toda Europa.
Según el análisis, orientar la mayor parte de la recarga hacia los lugares de trabajo, los destinos y las viviendas o garajes, así como un mayor uso de la recarga de alta potencia, reduciría el número de puntos de recarga públicos necesarios en un 20 %.
Si a ello se suma una reducción del 10 % en el uso del coche, un objetivo que varias ciudades europeas ya han alcanzado gracias a la mejora del transporte público, el uso de la bicicleta y la movilidad compartida, la infraestructura necesaria se reduce en más de una cuarta parte tanto para 2030 como para 2035.
Esto no eliminará la necesidad de ampliar la red. Solo en Madrid se necesitan al menos 30.000 cargadores más de aquí a 2035 para satisfacer las necesidades de las flotas de vehículos eléctricos en expansión.
Pero el número de cargadores es solo un factor a tener en cuenta. El desafío está en si la recarga es asequible, fiable y está disponible allí donde la gente realmente la necesita. Una red mal planificada puede concentrar los cargadores en las zonas más rentables y dejar desatendidos los barrios donde más personas dependen de la recarga pública.
El acceso a la recarga es especialmente importante para quienes no disponen de garaje propio. En Europa, solo el 21 % de quienes conducen un coche eléctrico vive en un piso, frente al 44 % de quienes conducen un coche convencional, una diferencia que apunta a la falta de recarga doméstica como una barrera para la electrificación.
Irene Queralt, coordinadora de Clean Cities en España ha afirmado: «Madrid necesita ampliar su red de recarga, pero simplemente llenar las calles de cargadores no es una estrategia útil. La prioridad tiene que ser instalar puntos de recarga públicos en las zonas donde más se necesitan, y aprovechar mejor los aparcamientos en lugares de trabajo o supermercados para recarga rápida. Las ciudades no deberían tener que elegir entre un aire limpio y unas calles habitables. Si no se planifica adecuadamente, corremos el riesgo de quedarnos atrapados en un futuro más caro, más desigual y más saturado».
Por su parte, Cristian Quílez, portavoz de la campaña en España, ha indicado: «La electromovilidad es una palanca fundamental para reducir las emisiones del transporte en nuestras ciudades, pero la expansión del vehículo eléctrico solo será real y justa si va acompañada de una adecuada planificación de los puntos de recarga. Madrid, y el conjunto del Estado español, necesita planes de recarga basados en datos de demanda real, distrito por distrito, incluyendo los barrios de periferia y teniendo en cuenta que los coches no pueden adueñarse del uso del espacio público. El reto no es tecnológico, sino de ambición. Acelerar la penetración de la movilidad eléctrica también pasa por democratizar el acceso a ella».
El informe insta a los ayuntamientos a elaborar planes de recarga (véase la nota 4, más abajo) que analicen la demanda distrito por distrito y den prioridad a las zonas más dependientes de la recarga pública. Asimismo, insta a las ciudades a desviar la recarga de las aceras siempre que sea posible, trasladándola, por ejemplo, a los lugares de trabajo, los aparcamientos de comercios y los garajes residenciales.
Puedes descargar el resumen ejecutivo del informe aqui.


