Miguel Fuentes Sánchez es concejal de Juventud, Transición Ecológica y Movilidad Sostenible en el municipio de Parla, una ciudad de tamaño mediano (137.000), densa y compacta, al sur de Madrid. Parla es también una de las ciudades más jóvenes de España y Europa. Hoy hablamos sobre la política de Entornos Escolares Seguros y Saludables, su necesidad, los retos y la aceptación social de esta forma de devolver espacio seguro a la infancia.
Hola Miguel, gracias por tu tiempo. Recientemente habéis inaugurado en Parla un “entorno escolar seguro y saludable”, ¿qué es exactamente lo que habéis inaugurado?
Inauguramos una política de cuidados dirigida a proteger la salud y la seguridad de la infancia y las familias frente a los vehículos a motor (principalmente los coches), alejando los humos y el ruido, es decir, la contaminación, y evitando el riesgo de atropello que se produce a las puertas de los colegios. Los entornos escolares seguros y saludables nacen como una estrategia local para hacer frente a todos esos problemas que genera el tráfico alrededor de los centros escolares. Consisten en la protección de las calles por las que cruza el alumnado y sus familias durante los momentos de entrada y salida del centro, restringiendo temporalmente el acceso y movimiento de los vehículos a motor y otorgando prioridad a peatones y bicicletas.
¿Por qué habéis considerado que esta iniciativa era algo que el Ayuntamiento debía hacer?
Porque, por un lado, desde nuestra entrada al gobierno teníamos claro un objetivo de pacificación de las calles y recuperación del espacio público para las personas, y por otro, nos encontramos con numerosos conflictos de tráfico en los entornos de los colegios debido a la costumbre de muchos padres y madres de llevar a sus hijos con el coche hasta la misma puerta del centro. La respuesta a todo esto nos la ofrecía una iniciativa puesta en marcha por el Rosa Luxemburgo y un par de centros más, que lleva funcionando años con éxito y aceptación por parte de los vecinos y vecinas, y que consiste en restringir el tráfico en las calles escolares durante el paso del alumnado y sus familias a la entrada y salida de las clases. Por tanto, lo que hemos hecho es coger una buena iniciativa impulsada y sostenida de forma voluntaria por la comunidad educativa y convertirla en una política pública con mayor respaldo y garantías.
¿Cómo ha sido el proceso para conseguirlo? ¿Qué apoyos habéis tenido y qué dificultades habéis tenido que salvar?
Hemos hecho frente al ruido y la oposición habitual que surgen ante cualquier medida que sea restrictiva para el tráfico, incluso al tratarse de una ac

tuación que venía a reforzar una iniciativa que ya existía porque la puso en marcha el propio centro años atrás. Es algo inevitable pero no nos preocupa en exceso porque sabemos que las medidas que funcionan tienen una rápida aceptación y se hacen notar en el día a día de las personas y en su calidad de vida. Además, mantuvimos un contacto permanente con las AMPAS y la dirección para recabar su apoyo, y diseñamos una identidad visual y unas barreras físicas especiales para estos entornos escolares seguros y saludables que fueran fácilmente reconocibles y resultaran amables y comprensibles. Finalmente, lanzamos una campaña informativa con folletos y a través de la web del Ayuntamiento.
Parla tiene 137.000 habitantes y 26 colegios, ¿tenéis previsto extender esta iniciativa a otros centros? ¿Cuál va a ser vuestra estrategia?
Sí. Estamos trabajando en llevar la iniciativa a tantos colegios como sea necesario para garantizar la salud y seguridad en sus entornos más inmediatos. Hemos comenzado por consolidar aquellos que ya tenían alguna medida implementada gracias al trabajo voluntario de las AMPAS y que en adelante se mantendrán gracias al compromiso institucional y el respaldo normativo que estamos creando. Una vez hecho esto, seguimos escuchando a las familias y estudiando la situación de otros centros escolares, priorizando aquellos que nos urja más pacificar por las características de la ubicación en la que se encuentran. Pero insisto en que llegará a todos los que lo necesiten.
¿Qué otras iniciativas tenéis en marcha en Parla para promover la movilidad infantil activa y autónoma, y también la mitigación y adaptación al cambio climático?
Aunque son muchas las políticas que estamos ejecutando en este sentido, hay una que merece la pena destacar por su potencial transformador y todos los beneficios que reúne. Me refiero al Bicibús Escolar, una manera saludable, sostenible y divertida de desplazarse al colegio de forma autónoma a través de rutas seguras que inician en puntos de encuentro cercanos a las viviendas de los participantes, realizan paradas intermedias para incorporar a otros alumnos por el camino y terminan en el centro escolar. Esta iniciativa tuvo una experiencia piloto durante el curso 2024-2025 y fue acogida con mucho entusiasmo por parte de la comunidad educativa. Ahora estamos trabajando para retomarlo a lo grande, ampliando las rutas, el número de colegios participantes y ofreciéndolo de lunes a viernes para incorporarlo a la rutina diaria de las familias. Es una política de salud pública y ambiental en tanto que logramos sustituir una parte del tráfico a motor por bicicletas, mejorando la calidad del aire y favoreciendo que los menores realicen un mínimo de ejercicio físico cada mañana, y es también una política emancipadora porque facilita la conciliación de padres y madres y fomenta la autonomía de la infancia, que se desplaza por sí misma junto a sus compañeros y compañeras, y dejan de quedar relegados al asiento trasero de un coche.
¡Muchas gracias por vuestro compromiso con la salud y la autonomía de la infancia!


